Two weeks for refugees

Días 7 y 8. Cogiendo rutinicas en Sounio

Yep! Cómo estamos? 

Hoy os vamos a escribir en un mismo post lo que hicimos ayer y hoy, es decir lunes y martes, ya que anoche no escribimos porque estábamos un poquito cansados. 

Como ya os comentamos en el anterior post nuestra tarea aquí se centra sobre todo en organizar ropa para la próxima distribución, que está planeado que sea este viernes. Para la misma hemos incluido toda la ropa que compramos con vuestras aportaciones en el Primark de Zaragoza,  así como la de bebé de Julia que nos donó Elena. Así que todos los días de 10 a 14 y a veces un ratito por la tarde vamos al container y nos ponemos manos a la obra. Lo cierto es que nos gustaría llegar a tiempo para ser partícipes de la distribución y vivirla en primera persona. Richi se está tomando la organización del container como algo casi hasta personal: hoy le ha dicho al coordinador "quítame esta mierda de aquí que me molesta" jajaja. 

Pero no todo va a ser estar entre mares de ropa en esta experiencia en Sounio. Estos dos días hemos acompañado a los niños a la playa para que se bañen, aprendan un poco a nadar y hagan juegos acuáticos. Desde que los recogemos a las 16 en el campo hasta que los volvemos a dejar estamos con ellos unas dos horas. Antes de que entren al agua, todos los voluntarios hacemos una especie de cordón de seguridad en el agua para poder controlar especialmente a aquellos niños que no saben nadar. El monitor griego que lleva las riendas de la actividad alterna juegos con ejercicios para que aprendar a nadar,  aunque estos últimos suelen resultar infructuosos, pese a que prácticamente todos se mantienen a flote. También hay algunos jóvenes del campo que nos acompañan para ayudarnos, y ellos también disfrutan bastante. También sabemos por otra parte que algunos padres no dejan ir a sus hijos a la actividad por miedo al mar, probablemente a causa de aquello que hayan podido vivir. 

Hoy martes, durante este momento de playa que os acabamos de contar, Ana ha estado con una niña de 11 años con parálisis cerebral. Al tener esas dificultades en sus desplazamientos, junto con otras voluntarias ha estado con ella haciéndole mover brazos y piernas dentro del agua. Cuando se ha cansado de estar dentro, Ana y la niña han ido a la arena a hacer un castillo, y también le ha masajeado piernas y brazos. Esta niña le ha pedido a Ana que conociera a su madre para que le dijera como hacer esos masajes, y también que nos encontráramos mañana a las 10 de la mañana. Habiendo ganado esta confianza, Ana va a intentar pasar con ella más tiempo, puesto que la voluntaria que más está con esta niña lo ha creído oportuno. 

Por otra parte, Richi tuvo ayer la oportunidad de hablar el idioma probablemente más universal del mundo: el fútbol. Ya en la primera noche en la Tea Party, había congeniado con un chaval de unos 15 años llamado Masee. Ayer volviendo de la playa le pregunté si jugaban al fútbol, aprovechando el par de canchas que hay en este campo tan, entre comillas, "privilegiado". Me dijo que a partir de las 20 solían juntarse, así que a esa hora en cuanto terminé con la ropa me fui directo para allí. Me encontré con cuatro o cinco chavales que estaban peloteando con el balón y me puse a jugar con ellos. Por lo que hablé con Masee yo creía que iba a jugar con chavales de su edad, pero conforme se acercaban las nueve de la noche empezaron a llegar hombres adultos y vi como ellos también empezaban a calentar. El partido pronto iba a comenzar. Cuando ya estuvieron suficientes me preguntaron que si jugaba. Conmigo estaban justo 6 para 6, pregunté que con quién iba y un hombre de unos 50 años me señaló al otro lado del campo a la vez que decía "young-old".  Yo iba con los youngers está claro. La verdad que lo pasé muy bien, ya que como he dicho en el fútbol no hay barreras del idioma, y me ha servido para que gente más adulta me conozca y así no parecer un extraño que va por el campo. Una cosa que me pareció curiosa fue un hombre del otro equipo, que yo creo que tendrá unos 65 y la verdad que me sorprendió como jugaba, nada que envidiar a los veinteañeros. Pregunté su edad y nombre pero no me supieron decir, allí todos le llaman algo así como "hadji", que quiere decir "abuelo", en señal de respeto. Yo creo que volveré a ir jugar porque es un momento bastante bueno para crear lazos con los refugiados. 

Por último deciros que estamos maquinando para intentar hacer otro taller con los abalorios que trajimos de Zaragoza, pues aunque dejamos una caja en el squat del Hotel Oniro, aun nos quedan dos más. Por otro lado estamos pensado en que otras cosas seguir invirtiendo vuestras donaciones; una idea que nos han propuesto de conseguir un proyector y pantalla para la escuela nos ha parecido bastante bien, y también estamos gestionando el conseguir una lista de las tallas de los sujetadores de todas las mujeres del campo ya que es una de sus mayores necesidades ahora mismo. Asimismo esperamos que pronto escribamos el post del dia anterior a venir a Sounio, ya que ahí hicimos gastos y queremos rendiros cuenta de ellos. 

Ahora son las 9 de la noche aquí. Os dejamos ya por hoy, ya que Ana va a ir a la Woman Party que hay organizada, y Richi aun no sabe bien que hacer, aunque tal vez se acerque a la cancha de nuevo. Os seguiremos contando. 

Besos para todxs, 

Ana y Richi. 

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