Two weeks for refugees

Día 10. Todo visto para la distribución

Buenas noches, 

De vuelta de una Tea Party que ha dado para mucho os escribo yo (Ana) mientras Richi se duerme, son ya las 3. Gracias a la hospitalidad siria no puedo dormir después de dos tés y un café,  así que aprovecho. 

El día ha empezado de manera diferente para cada uno de los Drops. Tres compañeras han ido al bazar de Lavrio a buscar los sujetadores de tallas más grandes que ayer no pudimos encontrar. Lo han conseguido y a la vuelta han empaquetado cada uno en una pequeña bolsa con el número de caseta y la talla del sujetador, de manera que pudiésemos hacer la distribución posterior de una forma más sencilla y organizada. Mientras, Richi y otro compañero han seguido en el container de ropa con un objetivo claro : vaciarlo del todo y organizarlo por estaciones de manera que se facilite la búsqueda posterior. En este mismo momento yo he vuelto a ir a casa de Hawla para tratar de hacerle unos masajes, que aunque sean de todo menos profesionales, es un momento agradable para las dos, y en el cual ella se siente cómoda. Mientras le esperaba, su familia me ha ofrecido un té y unas especies de tortitas (pan griego de pita) con queso. Como ayer, hemos subido a la escuela y hemos empezado. Hoy se ha relajado tanto que casi se dormía. Nos hemos hecho una foto y como le gustan tanto los móviles me ha cogido el mío y ha mandado unos cuantos audios por WhatsApp. 

Cuando hemos terminado he vuelto al container, que estaba bastante avanzado, y tras empaquetar algunas mantas que traía Richi, hemos ido a distribuir los sujetadores. Ha sido bastante rápido y antes de comer hemos podido hacer la mitad. Después de comer ha continuado la distribución, esta vez seguodas de un séquito de niñas que nos ayudaban a llevar las bolsas y a encontrar las cabañas. Nos han llevado a la carrera como si de una gymkana se tratara, pero ha estado divertido.  Mientras tanto otros dos compañeros han hecho un sorteo con el orden por el cual las familias van a poder elegir ropa durante estos días. Una vez hecho, se han repartido tarjetas con el día y la hora en la que deben acudir a la DropShop. Cada media hora va a venir una familia que va a poder elegir dos prendas del mismo tipo por persona (dos pares de pantalones, dos partes de arriba, dos pares de calcetines, etc. por persona). 

A final de la tarde todos hemos acudido al container, donde estaban repartiendo un pack de bebé a una nueva familia que ha llegado al campo y cuyo hijo acababa de nacer. Lo bueno es que son afganos, por lo tanto ya no se siente tan sola la única familia afgana que había en el campo hasta el momento. Por fin hemos dejado el container listo para la distribución de mañana y el container que sirve de almacén ha quedado bastante organizado. Mañana más. 

A las 8 teníamos cena preparada por un compañero noruego, que ha hecho un estofado de ternera con patatas, cebolla, zanahoria y apio que estaba buenísimo. Tras la sobremesa, hemos ido a nuestra segunda Tea Party al campo. Ha empezado un poco movida para Richi, que solo tenía niños colgando alrededor, pero todos se lo han pasado en grande. Superado el momento niños, baile de la macarena,  etc,  cada uno nos hemos buscado nuestras personas. 

Yo me he acercado al carrito donde estaba el niño con Síndrome de Down del que me habían hablado pero al que todavía no había visto. Gracias a anteriores voluntarios que han movido su caso, dentro de pocas semanas van a viajar por fin a Barcelona,  sobre todo debido a la atención médica que necesita por sus problemas cardíacos. Su madre ha venido a todas las clases de ejercicio de mujeres y nos conocíamos. Como soy española y trabajo donde trabajo, nos hemos exprimido de información la una a la otra gracias a su otra hija, que es un sol, que hacía de traductora en inglés. Me han invitado a un café en su cabaña... y son una familia de lo más agradable. Fuertes, entusiastas, curiosos... realmente estupendos. Prácticamente me han hecho un interrogatorio sobre España, Barcelona, el sistema educativo, las necesidades educativas especiales, las posibilidades de empleo, etc etc. Mientras me dan algo de tiempo para ponerles en contacto con otras familias sirias en Zaragoza, le sigo dando vueltas hasta el próximo "syrian coffee" de mañana. El tiempo pasa muy rápido aquí, solo nos quedan escasos dos días, y mil cosas por hacer.

Mientras yo estaba con la familia del niño Down, Richi se quedó en la post-party haciendo buenas migas con Muhammad, un chaval que tendrá nuestra edad porque ya acabó la carrera en Siria, poco antes de tener que salir del país. Es una figura relativamente importante de la comunidad ya que la mayor parte de las veces hace de traductor, por ejemplo cuando hay que ir al hospital. Estuvieron hablando de los estudios, ya que él también había hecho ADE, la complejidad del conflicto sirio, como le había afectado a él y su familia, y muchas otras cosas que realmente no caben aquí. 

Pronto nos vemos por Zaragoza, ya sentimos que este viaje va tocando a su fin. 

Mil abrazos, 

Richi y Ana. 

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